23 de febrero de 2009

Las dos caras de las cosas


Esta tarde cuando volvía ya de noche de uno de los trabajos, pasando cerca del aeropuerto, he visto las lucecitas en el cielo que mostraban como aterrizaba un avión. Y me ha dado alegria, he pensando en la cantidad de gente que vendría en ese avión y que haría feliz a gente que la esperaba ya nerviosa en el aeropuerto. Pero luego he pensado que es posible que alguna de esa gente no viniera, sino que volviera y tal vez hayan dejado en otro aeropuerto a gente entristecida por su marcha. Siempre habia pensado algo parecido cuando iba en bus a donde queria y me montaba en él con la sonrisa en la cara, con los nervios de los minutos descontados a la distancia que me separaba de donde quería estar, y sin embargo veia a gente triste. Siempre pensaba cómo no podia sonreir la gente ... hasta que me tocaba volver y entonces no entendia como alguien podía sonreir cuando se alejaba de aquello que quería. Los mismos caminos que nos separan son a veces los caminos que nos unen.

2 comentarios:

viejos miedos dijo...

eso me pregunto yo, por qué nos dan tanto miedo las despedidas.
bonita entrada:)

onomatopeya dijo...

Bonito post y muy cierto. Siempre nos mezclamos en los aviones, autobuses, barcos y trenes gente que está triste y gente que está muy ilusionada, gente que va y gente que vuelve. Diría que incluso en la misma persona se mezclan los dos sentimientos, sobre todo en la vuelta. Vuelves a tu entorno, a los tuyos, pero dejas atrás algo (o alguien) muy importante.