Mírame deseando las embestidas de tu sexo, tu empuje, gimiendo al notarte dulce y firme. Te susurro a gritos que rompas ante mí como una ola feroz ante su puerto, una y otra vez, empapándonos de espuma. Que marques tus dedos en mis nalgas a las que te aferras como si fueran tu única tabla de salvación. Te suplico "no me sueltes amor... y empújame, empújame, empújame...". Empújame y arráncame gritos de placer hasta envolverte con mi aullante canto de sirena satisfecha, y enloquezcas derramándote salvaje en un gemido gozoso que llegue a mis oídos como el mejor de los sonidos.
JUSTINIANO 348
-
*Para aliviarse*
*del intenso calor*
*que hace estos días*
*Justiniano ha tenido*
*una estupenda idea*
*que consiste en ir cada día*
*a la sección de pescade...