Cuando te acercas a mi, desde atras, en silencio, casi a hurtadillas, y me susurras algo bonito antes de mordisquear mi cuello, me das cientos de pequeños besos tras la oreja, erizandome la piel con tu saliva y tu olor, tus manos empiezan a deslizarse lentamente por mi cuerpo hasta despistarme por completo de aquello que estuviera haciendo, el deseo empieza a consumirme y me convierto en fuego, ese en el que tú y yo nos dejamos arder para renacer juntos de él...
JUSTINIANO 348
-
*Para aliviarse*
*del intenso calor*
*que hace estos días*
*Justiniano ha tenido*
*una estupenda idea*
*que consiste en ir cada día*
*a la sección de pescade...