Cuando te acercas a mi, desde atras, en silencio, casi a hurtadillas, y me susurras algo bonito antes de mordisquear mi cuello, me das cientos de pequeños besos tras la oreja, erizandome la piel con tu saliva y tu olor, tus manos empiezan a deslizarse lentamente por mi cuerpo hasta despistarme por completo de aquello que estuviera haciendo, el deseo empieza a consumirme y me convierto en fuego, ese en el que tú y yo nos dejamos arder para renacer juntos de él...
LA OTRA ALMOHADA
-
*En el desvelo*
*del sueño*
*siempre apareces*
*de entre la nada.*
*Bella*
*y cariñosa*
*tu recuerdo*
*me mira risueño*
*desde la otra almohada.*
*Y ya no pu...